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¿Tiene la ONU un papel en la inteligencia artificial de los chatbots?

Cuando la ONU exhibió un robot femenino en febrero de 2019, fue un vistazo al futuro: una tecnología digital de vanguardia y de ritmo acelerado en la que los humanos podrían ser reemplazados algún día por máquinas y robots.

Sin embargo, un chiste que circulaba en la sala de delegados de la ONU en ese momento era la posibilidad, quizás en un futuro lejano, de que un robot -una mujer robot- fuera el secretario general de la ONU (Organización de las Naciones Unidas) en un organismo mundial que ha estado dominado por nueve secretarios generales, todos hombres, en los últimos 78 años.

¿Hará falta un robot para romper esta impía tradición?

En una reunión conjunta del Consejo Económico y Social (Ecosoc) y el Comité Económico y Social de la ONU, la robot Sophia mantuvo una sesión interactiva con la vicesecretaria general, Amina J. Mohammed.

Pero con los increíbles avances del chatbot Chatgpt, el motor de búsqueda de IA es ahora capaz de producir textos, artículos, lanzamientos, seguimientos, correos electrónicos, discursos e incluso un libro entero.

Si la ONU se vuelve totalmente tecnológica, ¿ayudarán los chatbots creados por la inteligencia artificial (IA) a producir el informe anual del secretario general, además de informes y comunicados de prensa de los comités y organismos de la ONU?

Pero los peligros y defectos inherentes a los chatbots de IA incluyen desinformación, distorsiones, mentiras y discursos de odio, no necesariamente en ese orden. Peor aún, el motor de búsqueda no puede distinguir entre realidad y ficción.

En su comparecencia ante el legislativo Congreso de Estados Unidos el 16 de mayo, Sam Altman, director ejecutivo de OpenAI, instó a los legisladores a regular la IA.

Ian Richards, expresidente del Comité Coordinador de Sindicatos y Asociaciones Internacionales de Personal de la ONU, dijo a IPS: «La IA es buena regurgitando lo que encuentra en Internet y que ha sido puesto allí por alguien, sea exacto o no. Básicamente reproduce patrones existentes”.

Sin embargo, dijo, “nuestro trabajo tiene dos partes”.

“La parte interesante y de alto valor añadido consiste en hablar con personas sobre el terreno en zonas remotas, recopilar historias, eliminar sesgos y crear datos a partir de fuentes que no están en línea o no son fiables. Esto es algo que a la IA le resultaría difícil de hacer”, añadió.

La parte menos interesante y de menor valor añadido consiste en crear tablas y gráficos, realizar cálculos repetitivos y dar formato a los documentos.

“Si la IA puede encargarse de algunas de estas tareas y dejarnos más tiempo para centrarnos en las primeras, el personal será más productivo y feliz», afirmó Richards, economista especializado en desarrollo de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (Unctad), con sede en Ginebra.

Pero, añadió, “no nos dejemos llevar demasiado por la exageración. Y cualquier miembro del personal que confíe demasiado en la IA para producir contenidos originales se verá rápidamente atrapado».

El diario The New York Times citó este mes a Gary Marcus, catedrático emérito de Psicología y Ciencias Neuronales de la Universidad de Nueva York, quien aboga por la creación de una institución internacional que regule el desarrollo y el uso de la IA.

“No soy uno de esos arriesgados que piensan que todo el planeta va a ser conquistado por robots. Pero me preocupa lo que los malos pueden hacer con estas cosas porque no hay control sobre ellas», advirtió.

¿Una futura nueva agencia de la ONU sobre IA?

Mientras tanto, algunas de las innovaciones tecnológicas que se están experimentando en la ONU son el aprendizaje automático, las traducciones electrónicas (en las seis lenguas oficiales del organismo, en las que las máquinas han sustituido a los humanos) y la robótica.

Las Naciones Unidas afirman que también han estado utilizando vehículos aéreos no tripulados y no armados, los drones, en operaciones humanitarias y de mantenimiento de la paz, «para ayudar a mejorar nuestro conocimiento de la situación y reforzar nuestra capacidad de proteger a los civiles».

Entre las innovaciones tecnológicas que se están introduciendo en el organismo mundial, y concretamente en los servicios de conferencia electrónica de la ONU, se encuentra el uso de eLUNa (Lenguas Electrónicas de las Naciones Unidas), una interfaz de traducción automática desarrollada específicamente para la traducción de documentos del organismo mundial.

Lo que distingue a eLUNa de las herramientas comerciales de traducción asistida por ordenador (TAO) es que ha sido desarrollada íntegramente por las Naciones Unidas y está orientada específicamente a las necesidades y métodos de trabajo de los profesionales lingüísticos de la ONU.

Sobre si las Naciones Unidas deberían intervenir en el creciente debate sobre la IA, el portavoz de la ONU, Stéphane Dujarric, declaró a la prensa el 22 de mayo: «Creo que se trata de una cuestión sobre la que el secretario general ha expresado una gran preocupación: la falta de regulación, la falta de salvaguardias, especialmente cuando se trata de armas autónomas».

“Y creo que ha sido muy claro al respecto. Es una de las cosas que le quitan el sueño. Deberíamos publicar pronto nuestro último documento político sobre el pacto digital global”, añadió.

Refiriéndose a la IA y a las redes sociales, Dujarric dijo que “estas son cosas que hay que abordar, dentro de lo que nos gusta denominar entornos de múltiples partes interesadas, porque está claro que, a este respecto, el poder no está únicamente en manos de los gobiernos. También está en gran medida en el sector privado. Y la ONU ha intentado y seguirá intentando sentar a todas estas personas a la mesa”.

En cuanto a si Guterres tiene previsto convocar una conferencia internacional sobre la IA, el portavoz adjunto de la ONU, Farhan Haq, declaró: «Por ahora no tengo ninguna reunión que anunciar”.

Pero añadió que Guterres ha expresado en varias ocasiones su preocupación por el tema y el hecho de la falta de control de los Estados en torno a la inteligencia artificial y en particular el acelerado desarrollo de los chatbots.

Recordó que el secretario general ha expresado la idea de que “a medida que se desarrolla la inteligencia artificial, es necesario supervisarla cuidadosamente y establecer las normas y reglamentos adecuados para garantizar que este tipo de tecnología no se preste a abusos».

Haq también consideró que aunque no esté ahora sobre la mesa de Guterres, la posibilidad de convocar a una conferencia internacional sobre la IA, “obviamente, si él cree que sería un paso adelante útil, eso es lo que hará”.

Un funcionario de la ONU dijo a IPS bajo condición de anonimato que el organismo había probado en una ocasión un sistema de inteligencia artificial para generar transcripciones de reuniones.

Pero una vez se citó incorrectamente a un delegado de la Unión Europea (UE) al que se transcribió que hablo de la «invasión legal de Ucrania por Rusia» y a a otro representante al que se puso a decir erróneamente que acusaba a la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual de crear un conflicto en el norte de Etiopía.

La moraleja de esta historia es que hay que vigilar de cerca y comprobar dos veces la IA porque puede producir información incorrecta y distorsionar hechos y cifras, adujo.

En una reunión celebrada el 4 de mayo en la Casa Blanca con ejecutivos de Google, Microsoft, Anthropic y OpenAI, fabricante de ChatGPT, el presidente estadounidense, Joe Biden, expresó sentimientos encontrados: «Lo que están haciendo tiene un enorme potencial y un enorme peligro».

Con información de IPS

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Last modified: mayo 23, 2023

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