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Cuba: siempre alerta ante ciclones y huracanes

Para un meteorólogo, en cualquier parte del mundo, lo más importante es estar preparado. Y en el Caribe, aun más. Los eventos climatológicos adversos y muy devastadores pueden llegar en cualquier momento. Así lo explica a la Agencia sputnik el investigador José Rubiera, exdirector del Centro Nacional de Pronósticos del Instituto de Meteorología de Cuba.

Probablemente, este hombre es una las personalidades más populares en la isla. Más de 40 años emitiendo partes meteorológicos en los noticieros estelares de la televisión y la radio, dando seguimiento a los principales ciclones y huracanes que ha amenazado al país en las últimas cuatro décadas, le dan una credibilidad que se resumen en una frase popular: «lo dijo Rubiera».

«Hacer este trabajo –comentó a la Agencia Sputnik- es una responsabilidad muy grande, pero también ofrece la gran satisfacción de servir a nuestro pueblo, pues un pronóstico efectivo y sobre todo una comunicación efectiva de ese buen pronóstico, posibilita al Gobierno y a la Defensa Civil tomar medidas oportunas para la protección de la vida humana y minimizar las pérdidas económicas».

PRONÓSTICOS

Para la nueva temporada 2022, los expertos han pronosticado 17 ciclones tropicales, de los cuales nueve pudieran alcanzar la categoría de huracán, en la zona del Atlántico Norte oriental, el Golfo de México y el mar Caribe.

En el caso particular de Cuba, existe un 85 por ciento de probabilidades sea afectada por al menos un ciclón tropical y de un 60 por ciento por un huracán, de acuerdo a los cálculos más recientes.

Según Rubiera, estos no son pronósticos puntuales y no pretenden serlo para ningún lugar geográfico en particular.

«Ante todo –dijo-, hay que entender que los pronósticos de temporada de ciclones tropicales se hacen para una vasta zona que incluye todo el Atlántico Norte, desde las costas de Europa y África, hasta las costas de Norteamérica, incluyendo a todo el mar Caribe y el golfo de México».

«Es un área muy grande en la cual Cuba, por poner un ejemplo, cabe miles de veces», precisó el también vicepresidente del Comité de Huracanes de la Asociación Regional IV (América del Norte, América Central y el Caribe) de la Organización Meteorológica Mundial (OMM).

Agregó que puede haber temporadas ciclónicas muy activas y puso de ejemplo la del año 2020, que fue el récord absoluto para la historia, con 30 ciclones tropicales, y, aseguró, «ninguno pasó por Cuba».

Por otra parte, subrayó que hay temporadas muy poco activas como la de 1930, en la que hubo un solo huracán en el Caribe, pero ese único evento alcanzó la máxima intensidad -categoría 5 según la escala Saffir-Simpson-, y cruzó por Santo Domingo, destruyendo a la capital de la República Dominicana y ocasionando más de 10.000 muertes.

Así que, «como profesional que ha pronosticado muchos huracanes, no espero nada de esta ni de ninguna otra temporada, solo estar preparados, para el caso de que alguno se forme en algún lugar cercano y represente un peligro. Entonces sí podrá hacerse un pronóstico efectivo y tomarse todas las medidas de protección», subrayó.

CAMBIO CLIMÁTICO

La presencia del fenómeno climático conocido como La Niña, asociado a una posible mayor actividad ciclónica y de lluvias en la actual temporada que se desarrollas del 1 de junio al 30 de noviembre, mantiene en alerta a los especialistas en la región más afectada.

La Niña forma parte de un ciclo natural del clima conocido como El Niño-Oscilación del Sur, un ciclo global que tiene dos extremos, una fase cálida conocida como El Niño y una fase fría identificada como La Niña.

Respecto a la incidencia de este fenómeno atmosférico en la región, Rubiera piensa que podrá influir mucho, pues el evento «hace incrementar la actividad ciclónica, pues ocurren procesos en la atmósfera superior que favorece el desarrollo de los ciclones en la zona tropical del Atlántico Norte».

«No se espera que La Niña esté presente en toda la temporada, podría haber un evento neutro. Sin embargo, de haberlo, éste también es favorable al desarrollo ciclónico, solo que algo menos que La Niña», dijo.

CUBA EN EL CAMINO

Este país, por su posición geográfica en el centro del mar Caribe y su proximidad con el Golfo de México, está expuesta al impacto de ciclones y huracanes todos los años.

Entre los ciclones más impactantes ocurridos en la isla y de los que se conservan registros, se recuerda el de San Francisco, en octubre de 1870, que dejó más de 800 muertos a su paso por la provincia de Matanzas (oeste), y el huracán conocido como «el de los 5 días», ocurrido en octubre de 1910, que provocó más de un centenar de fallecidos en la región oriental del país.

También se recuerda el huracán de 1926, que azotó La Habana y la entonces Isla de Pinos (hoy Isla de la Juventud), al suroeste, con más de 650 muertos; el ciclón del 32, en noviembre de 1932, que mató a más de 3.500 personas en Camagüey (centro-este), y el huracán que sacudió el occidente de la isla en 1944, y dejó más 300 víctimas fatales.

Otro ciclón que dejó una estela de muertes y destrucción fue el Flora, que ocurrió en octubre de 1963, que golpeó con fiereza la región oriental cubana y provocó más de 2.000 muertos.

Hoy, con los planes de alerta, protección y evacuación de la Defensa Civil, en cooperación con varios ministerios y organismos de la administración central del Gobierno y el Estado en la isla, se minimizan los daños y se protege la vida humana al paso de estas tormentas.

Para Rubiera, la labor del meteorólogo es muy importante, porque ayuda a que la población tenga una clara noción del peligro y percepción del riesgo, lo que ayuda grandemente a la hora de realizar evacuaciones o de implementar las medidas de protección correspondientes, junto a la cultura meteorológica y la experiencia, que durante años se ha ido forjando entre la población de la isla.

Con Información de Agencia Sputnik

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Last modified: enero 29, 2023

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