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Al 60% de los uruguayos le quedan 48 horas de agua potable

La crisis hídrica que afecta la región donde vive el 60 por ciento de la población uruguaya se agudiza pese a las recientes lluvias, y en unas 48 horas podría agotarse su única reserva de agua dulce disponible, afirmó el presidente de la Federación de Funcionarios de OSE (la empresa pública de agua), Federico Kreimerman.

«Se habla de 48 horas. No queda mucho, queda algo así como el uno por ciento de las reservas», respondió Kreimerman a la pregunta de cuánta agua potable queda para las aproximadamente dos millones de personas que viven en Montevideo y su zona metropolitana, donde vive más de la mitad de la población del país.

El presidente uruguayo, Luis Lacalle Pou, decretó el pasado 20 de junio la emergencia hídrica en Montevideo y el área metropolitana (que comprende la capital, Canelones y San José, sur) y la exoneración de impuestos para el agua embotellada.

Para Kreimerman, «un primer paso que debería dar el Gobierno es exonerar la propia tarifa del agua, no cobrarle para que tengan un ahorro, un subsidio indirecto para poder comprar el agua embotellada. Pero bueno, en eso el Gobierno se ha negado».

La noticia ha generado repercusión internacional en las últimas horas, dado que se trata de la mayor crisis hídrica que este país sudamericano afronta en 70 años, al tiempo que sería la primera capital de la historia en quedarse sin agua potable.

A raíz de esto, el presidente colombiano, Gustavo Petro, anunció que se contactará con el Gobierno uruguayo para ofrecerle su ayuda.

Lacalle Pou adelantó que difundirá nuevas medidas más tarde este miércoles.

Lo último que anunció el mandatario uruguayo es una inversión de 20 millones de dólares para realizar un embalse y una obra de infraestructura con cañería en el río de San José, y aseguró que la obra durará un máximo de 30 días.

«La obra que anunció, para nosotros muy tardíamente, el presidente de la república en la última conferencia de prensa -que es represar y trasvasar el río San José hacia el Río Santa Lucía, que es el río desde donde se abastece a la ciudad de Montevideo- es una obra correcta, pero que está haciéndose a las apuradas porque no se hizo a tiempo», advierte el presidente de FFOSE.

Kreimerman añadió que dicha obra fue anunciada en junio pasado, a pesar de que la crisis comenzó en febrero, con el consiguiente riesgo de la improvisación.

«El propio presidente anunció que costaba 20 millones de dólares y que estaría pronta en 30 días, y, pocos días después, las propias empresas constructoras aclararon que iban a demorar no menos de 60 días y que el costo mínimo era 37 millones de dólares. Eso muestra que hay un grado de improvisación importante en el manejo de esta crisis que vivimos», advirtió el funcionario.

Otras alternativas que se manejan, como la perforación de pozos en la propia capital, comandada por la intendenta, Carolina Cosse, o la adquisición de una desalinizadora cuya importación también está demorada, son opciones poco viables para terminar con la crisis por un problema de escalas.

«Montevideo consume 600.000 metros cúbicos y cada metro cúbico son 1.000 litros. O sea, 600 millones de litros diarios. Y un pozo como el último que se encontró en la ciudad aporta 2.500», especifica el funcionario.

LLUVIA Y SAL

La sequía que enfrenta el país mantiene seco el principal reservorio y obligó a aumentar la salinidad y los cloruros de la red pública al mezclar el agua de la cuenca del Santa Lucía con la del Río de la Plata, que en realidad es un estuario con agua salada.

Al cierre de esta edición, las calles de Montevideo secaban una tormenta nocturna y esperaban por otra a caer en las próximas horas, que llevan a los vecinos cierta esperanza, aunque insuficiente.

«Lo primero importante a destacar es no sólo cuánto, sino dónde llueve. Aclarando eso, además, tiene que llover varios días de manera permanente y no solo la lluvia de ayer (por el martes). Los meteorólogos dan cuenta de 15 o 16 milímetros de lluvia y, para que la población tenga una idea, se necesitan más de 100 para volver a una situación de normalidad, por lo tanto, se está muy lejos y, de hecho, siguen en disminución las reservas a pesar de la lluvia», recalcó.

El otro debate es en torno a la potabilización del agua que sale de los grifos uruguayos, para el Ministerio de Salud Pública (MSP) califica como «bebible», aunque los niveles de sodio son más que notorios, y otras agencias sanitarias alertaron sobre su uso, sobre todo a las embarazadas, los niños y las personas hipertensas.

«Nosotros lo que decimos es que no se puede hablar con eufemismos. La Organización Mundial de la Salud solo define el agua potable, porque lo define con parámetros que podemos medir científicamente. Todo lo demás son eufemismos para no querer terminar de decir la realidad grave de la situación», responde Kreimerman.

La situación no es desesperante gracias a la provisión de agua potable para usos alimentarios y de hidratación, y porque el caudal de agua mezclada es el suficiente como para higienizarse, lavar platos y ropa o limpiar la casa, aunque, a dos meses de estallada, la crisis comienza a perjudicar algunas actividades productivas, al tiempo que daña artefactos hogareños como calefones, calderas y termotanques. 

Con información de Sputnik

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Last modified: julio 5, 2023

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